RELATOS...DE ALLI....
MEMORIAS DE CUALQUIER LUGAR...
En verano, la tierra arrugada por El Fuerte sol dejaba escapar un olor a pantano seco. Los árboles en frente de la casa, alzaban sus brazos para cobijarse con las pocas hojas, que sobrevivían a los fuertes vientos que acompañaban las noches de calor y zancudos.Yo me sentaba en una mecedora de mimbre ubicada en el corredor cubierto con chambranas de macana. Esa silla estaba allí desde siempre; ella mecio y acompaño los sueños de mis raices(abuelos,tatarabuelos, tíos,padres,primos, vecinos, amigos etc). Allí cabían todos los sueños y recuerdos que no cabían en un agujero negro; el paisaje que desde allí veía, estaba lleno de magia. A unos pasos, un riachuelo casi seco en estación calurosa, y un puente pequeño de bambú pues no era muy ancho el paso, en las noches el bambú cantaba melodías a la quebrada, yo las escuchaba desde mi cuarto situado justo enfrente dirección a la entrada.
Cuando pasabas el puente, entrabas en un camino empedrado pero con finas rocas multicolores que hacía mucho tiempo había pintado Julio, uno de mis tíos maternos.
En verano, los pájaros solo salían temprano en la mañana y al caer la tarde. Las dos terneras propiedad de mi madre, parecían pintadas junto un gran árbol diagonal a la casa, no se movían, solo antes de las cinco, paseaban y cargaban sus cuatro buches, para rumear toda la noche.
El Negro, así llamaban el invierno por este lado porque era tan fuerte como la sequía,llegaba y empapaba la tierra, le daba alma al riachuelo, para que le cantara el agua al bambú, se invertían los papeles. También esas lluvias que duraban horas, impulsaban a meterse a casa, para disfrutarnos todos en compañía.
Las tormentas eléctricas, eran muy fuertes y cada vez que las había, dormíamos a la luz de la vela, no sin antes a la sombra de las misma contra la pared de bahareque pintada de blanco cada uno maniobraba sus dedos cual trapecista, para mostrar el pato,o ganso o paloma, lo que se inventaba uno para ser mejor que los otros.
En tardes de tormentas, se llenaba un pequeño caño cerca a casa, y era ese en el que andaban los barcos de papel periódico, elaborados con las grandiosas manos de Juancho.
Esas lluvias casi siempre eran pasajeras, pero traían voces algo asi---"las plantas de tu jardín insisten que le visitemos, y son ellas las culpables que la tierra se estremezca con nuestro abrazo, y que cada grieta del suelo, de paso a un jardín florido de césped, no os culpeis a nosotros". Y yo conocía ese lenguaje,así como también el de la luna, que cuando estaba renovada, daba su reflejo en todo su esplendor sobre la quebrada y hacia brillar como hada, el pelo negro de Julio, un pastor alemán legítimo, que era el guardián de la casa.
Entre cosas y recuerdos, solo quedó un silencio, era tan profundo que se sentía en el alma. Todos partieron, unos de un todo, otros aburridos de ser felices buscando ciudades vacunas de amor y bulla y tumultos.....yo seguía allí viendo pasar una película desgastada pero cada vez más emocionante, permaneci así en esa dimensión sin notar ni advertir, que el plano físico ya no era mi morada.......
Este corto relato, son semillas que brotan en todos; y creo yo, buscan salir a flote cuando evocamos momentos de otros tiempos. Parece que estuvieran atrapadas en el tiempo, muy en el fondo del ser...y son liberadas en cualquier momento.
Gracias, lectores y amigos es un Honor tenerlos por acá.....Felicidad plena para Todos y Todas...sin distinguir raza ni sexo...porque Nunca, Jamaz debe existir Discriminación...
José Olmedo Pérez B.



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