OTRO RELATO....
MURIO DE PENA MORAL...."JOSE OLMEDO PEREZ B.
----La pichurria, así se llamaba el barrio que me vio crecer.Sus calles empedradas, servían para trazar con las tapas de gaseosa, la ruta de una vuelta a colombia. Se labraban muy bien las curvas con abismos en la tierra y se daba inicio a esa famosa vuelta empujando con el pulgar derecho o izquierdo muy fuerte el boliche o bola de cristal cuando el terreno era plano, y a media marcha cuando se bajaba una pendiente .
Las bolas o boliches como los conozcan ustedes, tenían vida... Algunos eran coloridos como un arco iris, otros de un color triste y abrumado, otro transparente como el firmamento, y un bolon o bola de gran tamaño, algo así como el papá de los boliches era poco usado para el camino, por su tamaño era difícil que tuviera lugar en la cuneta trazada.
Por mi calle cuando llovía, se veian los arroyos como ríos turbulentos ; ni comparables a los de Barranquilla no, solo que los veía majestuosos con mis ojos de niño.
El agua corría sin Dios ni ley por un costado de la calle, y salía con otros tres amigos a echar a navegar los barcos de papel hechos en periódico o papel de parva de color cafe.
Y las naves viajaban golpeando cual piedra se encontraran en su ruta, recorrían unos 80 metros
Lo equivalente a una cuadra. Allí entraban a un tipo de laguna, donde se concentraba el agua formando un remolino antes de verter todo en un caño y tragarse los barcos.
Justo al pie del caño, estaba la casa de Venedo o Venedito como le llamábamos cariñosamente; su casa era imponente, de una sola planta. Y junto a ella un solar o patio bien grande adornado en el centro por un árbol de guayabas. A diario el señor recogía las frutas para el jugo y para vender a sus vecinos, algunas caían y eran alimento de los insectos; como una maravilla por ese patio se cruzaba a la escuela de la cuadra. Era un orgullo para nosotros contar con escuela propia dirigida por un Americano. Allí se impartían grados Kinder, y desde primero a cuarto de primaria.
El patio era grande y todo en tierra, y claro tatuado con muchas rutas para vuelta ciclística.
Y además con un círculo bien delimitado en la tierra, a ese círculo entraban los mejores trompos para competir cual de tantos era el dominante. Verán, los apostadores ponían un trompo en el centro, el cual debía ser extraído del circulo con el trompo de cada jugador, ese era el premio, y como castigo trompo que quedara en el circulo era castigado a " miretazos" o sea que cada jugador golpeaba con violencia con otro trompo que generalmente tenía la punta como una puntilla para desastillar el perdedor y lo conseguían...
Justo en la casa de Venedo, había un gato de nombre Marcelo, un gato negro de ojos verdes.
Era el atractivo de la gente y de nosotros, permanecía siempre asomado a la ventana, y como Venedito vendía gaseosas y dulces por la ventana, cada que alguien arrimaba a comprar, el gato maullaba para avisar al dueño de sus pedidos.
Mi personaje central del este RELATO (Venedo) fumaba demasiado tabaco, era feliz hablando con el tabaco en la boca como buen antioqueño.
Marcelo cada día se comunicaba mejor con su dueño; en cierta ocasión el corazón le pasó una mala jugada al viejo. Estuvo 15 días en el hospital y salió muy delicado.
Las guayabas llenaban el patio, no había quien las recolectara. Ya Venedo no podía levantarse de su lecho, cualquier esfuerzo era buscar su muerte. Pasaron 8 días del regreso de Venedo a casa, y su corazón dejó de trabajar dejandolo rígido . Marcelo quedó huérfano.
Al sepelio fuimos un grupo de chicos clientes del viejo, su gato negro, dia tras día estaba más flaco, quedó al cuidado de una sobrina de Venedito ; no comía, ni bebía...se fue deteriorando día tras día, murió también de un infarto; la pena moral le regaló el pase para viajar junto a su amigo.
Es este un relato de la vida real, y cuenta una señora Ernestina, que una mañana de invierno pasando frente a la casa de Venedo, escuchó maullar a Marcelo y vio cómo el árbol de guayabas era sacudido con fuerza....y a la vez con rabia...




Hermano, que buen relato y recuerdos de un vecino. Felicitaciones. Saludos y continua con muchos más relatos.
ResponderEliminarSi...ya sabes de quién se trata...un abrazo y gracias por leer.
EliminarLa próxima vez en comentarios ubicas tu nombre...
Pobre Marcelito que quedó todo huérfano... Un relato con mucho corazón y ternura. Es interesante saber cuán similares somos los países latinoamericanos. Saludos desde el país hermano del Perú.
ResponderEliminarAmigo. Un Abrazo y mil gracias por leer y opinar. Eso es muy importante Para Mi.
EliminarSaludos