SECUENCIA DEL CUENTO...
podía escuchar hablar las brujas, siii
Escuchaba una multitud de mujeres que charlaban entre murmullos y se reían a carcajadas; no soy tan macho ni tampoco tan cobarde, el seguro de la puerta era un listón de madera y mi peinilla en la mano porque la primera bruja que entrará, sería fulminada.Desperté a eso de las siete de la mañana pues el dueño del hotel toco la puerta a esa hora para decirme que Ariel el maestro me esperaba ahí... enseguida de mi cuarto; allí pernoctaba el viejo.
No di demoras, entre en la habitación y allí estaba mi maestro. Ojos azules como el mar, cabello ensortijado, rubio totalmente, vistiendo una túnica tan Blanca que emitía luz.
---Mire caballero, le explico a grandes rasgos la escencia de la bebida; son Tres tomas, en tres noches, debe abstenerse del licor, si fuma, sólo tabaco, cada toma es ingerida antes de meterse a la cama;
Yo estaba asombrado ante ese Americano como lo veía yo; sin mediar palabra me dijo : Sientese allí, usted ya pagó
Me entregó de inmediato un frasco de vidrio oscuro tamaño botella de vino, yo distinguía en su interior un líquido espeso, y al fondo un desecho café oscuro.
---Ahi hay tres tomas, y le entrego este vaso mediano que debe llenar hasta la mitad en cada toma; ni más ni menos porque usted se perjudica.
Si sigue mis instrucciones al pelo, la cosa funciona, sino se jode. Puede que las tomas le produzcan náuseas ligeras y pesadillas por lo que no debe preocuparse, es el efecto de la bebida, buena mano y mucha fe señor---
A las nueve de la noche ingeri mi primera toma; me recoste y a los cinco minutos empecé a sudar por mares, y estaba frío. De pronto vi ante mi una oscuridad terrible, no la soportaba, era como haber quedado ciego, no podía ver nada de nada.
Y de pronto estaba en una cima grandísima contemplando un riachuelo muy profundo, sentí una risotada a mis espaldas, una larga carcajada de bruja, sentí que me empujó al vacío, yo terriblemente aterrado batía mis manos para no caer, sentí la muerte pegada a mi, y desperté asombrado, eran las 8. 30 am esa pesadilla duró toda la noche no sabría explicarlo aun estaba aterrado de esa muerte temporal.
La segunda noche medi bien la toma, sin pensarlo la bebí de una, quería acabar rápido, salir como fuera de una vez de esta aventura.
El sueño de inmediato se me vino encima; y al instante estaba en la barberia; allí Marcos me preguntaba como iba mi viaje. Le conté lo de la pesadilla y me explicaba que había matado una parte mala de mi, que de seguro esta segunda toma me mostraría el futuro.
En efecto aparecí frente una puerta de un Castillo, iba a tocarla paea entrar,, peto estaba custodiada por dos perros gigantes de color negro de raza muy agresiva y ojos rojos; en ese momento apareció sobre un caballo el maestro, mi chamán.
---No puedes siquiera tocar esa puerta, no ves que los perros cancerberos son los guardianes del infierno? ---
Yo estaba paralizado, De pronto uno de los perros se abalanzó sobre mi; era de una estatura mayor que la mia y mostraba sus colmillos gigantes, tape mi rostro aterrorizado, y empecé a sudar muy frío. Parecía que me ahogaba, me despertó de un grito el enano
----Despierta, despierta no puedes morir aquí porque me lo cargan a mi-
Yo aun tenía la imagen del perro sobre mi; estaba aun aterrado pero pronto me tranquilice porque volvía al mundo real...
Pase de inmediato donde el maestro; ---Maestro esto es una pesadilla y no se si me atreva a tomar la última copa.. ---
---Seria usted un irresponsable sino lo hace, ya paso el noventa por ciento del camino,, y echarse atrás es revertir el efecto. ----
---esta bien lo terminaré--- le dije.
Ese último día en el pueblo, camine por lo poco que había habitado en el caserio; empezó a llover a eso de las dos de la tarde, me metí de nuevo al hotel a esperar el final de la aventura diría yo...
A las nueve en punto bebí lo último del brebaje. A los pocos minutos empecé a sudar de nuevo, estaba tieso, no podía mover un dedo; mis ojos estaban pegados al techo, no podía
A las nueve de la noche ingeri mi primera toma; me recoste y a los cinco minutos empecé a sudar por mares, y estaba frío. De pronto vi ante mi una oscuridad terrible, no la soportaba, era como haber quedado ciego, no podía ver nada de nada.
Y de pronto estaba en una cima grandísima contemplando un riachuelo muy profundo, sentí una risotada a mis espaldas, una larga carcajada de bruja, sentí que me empujó al vacío, yo terriblemente aterrado batía mis manos para no caer, sentí la muerte pegada a mi, y desperté asombrado, eran las 8. 30 am esa pesadilla duró toda la noche no sabría explicarlo aun estaba aterrado de esa muerte temporal.
La segunda noche medi bien la toma, sin pensarlo la bebí de una, quería acabar rápido, salir como fuera de una vez de esta aventura.
El sueño de inmediato se me vino encima; y al instante estaba en la barberia; allí Marcos me preguntaba como iba mi viaje. Le conté lo de la pesadilla y me explicaba que había matado una parte mala de mi, que de seguro esta segunda toma me mostraría el futuro.
En efecto aparecí frente una puerta de un Castillo, iba a tocarla paea entrar,, peto estaba custodiada por dos perros gigantes de color negro de raza muy agresiva y ojos rojos; en ese momento apareció sobre un caballo el maestro, mi chamán.
---No puedes siquiera tocar esa puerta, no ves que los perros cancerberos son los guardianes del infierno? ---
Yo estaba paralizado, De pronto uno de los perros se abalanzó sobre mi; era de una estatura mayor que la mia y mostraba sus colmillos gigantes, tape mi rostro aterrorizado, y empecé a sudar muy frío. Parecía que me ahogaba, me despertó de un grito el enano
----Despierta, despierta no puedes morir aquí porque me lo cargan a mi-
Yo aun tenía la imagen del perro sobre mi; estaba aun aterrado pero pronto me tranquilice porque volvía al mundo real...
Pase de inmediato donde el maestro; ---Maestro esto es una pesadilla y no se si me atreva a tomar la última copa.. ---
---Seria usted un irresponsable sino lo hace, ya paso el noventa por ciento del camino,, y echarse atrás es revertir el efecto. ----
---esta bien lo terminaré--- le dije.
Ese último día en el pueblo, camine por lo poco que había habitado en el caserio; empezó a llover a eso de las dos de la tarde, me metí de nuevo al hotel a esperar el final de la aventura diría yo...
A las nueve en punto bebí lo último del brebaje. A los pocos minutos empecé a sudar de nuevo, estaba tieso, no podía mover un dedo; mis ojos estaban pegados al techo, no podía


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