CONEXION DE LECTURAS
ISMAEL DORADO. PSICÓLOGO...
--- A veces quedamos vacíos/as por dentro, al comprobar cuánta lágrimas, cuántos desvelos, cuánto esfuerzo hemos realizado por alguien sin que al final haga ni lo más mínimo por aprovecharlo o valorarlo. Pero nos cuenta que al final, todo valió la pena si aprendimos una lección, el problema es que a veces ese aprendizaje nos deja el alma reventada y condiciona nuestro futuro. ¿Merece la pena aprender a cualquier precio?, seguro que no, el problema es poder llegar a la conclusión de cuándo es suficiente, cuándo debemos dejar marchar y que una retirada a tiempo, puede ser nuestra mejor victoria. La vida sí que acaba por explicarnos que algunas personas sí que merecen la lucha y otras el olvido, el problema es que entre las veces que damos oportunidades inmerecidas y en las que esperamos aquello que nunca nos darán, se nos pasa la existencia con la sensación de estar fuera de juego. Nunca olvidar que los demás, nunca son un "premio para nosotros/as", que si nos tratan mal es siempre injusto y no causa de los "nervios".En contra de lo que decía Fray Luis de León, si la vida es un valle de lágrimas, al menos, que no sea por nuestro deseo.
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ISMAEL DORADO. PSICÓLOGO...
---- Y qué más le tiene que ocurrir a algunas personas para que se considere que ya no pueden más?, ¿hasta qué punto hay que aguantar para mandar a pasear la resiliencia y rendirnos?. Resistir, éxito, fracaso, resiliencia, levantarnos de nuevo, son palabras muy chulas que suenan genial salvo cuando llevas la espalda ya llena de golpes, nada sale como pretendes y hace tiempo te has quedado sin aire. Cuando la vida te atrapa en la esquina del ring, cuando te están lloviendo golpe tras golpe y ni las lágrimas ya salen, decirnos que tenemos que levantarnos es todo un brindis a la desesperación. Dicen que las personas se ahogan cuando presas del pánico, comienzan a bracear sin parar en vez de intentar flotar. Cuando llega la desesperación, es lógico lanzar múltiples planes e intentar lograr soluciones, comprendiendo en ese momento que los "amigos" desaparecen como el humo cuando llegan los problemas, quedando ¿uno o dos? que verdaderamente permanecerán a nuestro lado. Pero debemos ser sinceros con nosotros mismos, pues esconder una realidad no puede traernos más que problemas a largo plazo, en un mundo donde no mostrar nuestras lágrimas, nunca nos hace más fuertes.




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