REGRESO CON MAS NOTAS..
ISMAEL DORADO. PSICÓLOGO..
-- Una vez los años te hacen empezar a saborear el tiempo sin tanta urgencia por "descubrir", comprendes que lo que se trata es de la importancia de "no tener novedades". Llega un momento en que cada vez que alguien te dice "¿te acuerdas de.....?", es siempre por algo negativo y, ya no les digo nada de esas llamadas de personas que llevan mucho tiempo sin hacerlo y que no suelen ser para comunicar nada positivo. Como en las carreras de motos, siempre nos llama la atención que rocen con la rodilla en el suelo, olvidando que en las curvas que hemos trazada en nuestra vida, muchas veces también nosotros/as lo hicimos saliendo de ellas con más de un rasponazo. Y no se trata de aprender a no rozarnos que eso nunca se aprende, se trata de aprender a valorar cuándo merece la pena y por quién, valorar si nos vamos a arriesgar por un buen motivo o por "más de lo mismo", pues ese día tendremos claro que cuando dejamos de hacer caso a chantajes emocionales tomamos nuestras curvas y no las de otros/as. Con culpa, pena o remordimiento, nunca se puede ir a ningún lugar que no conozcamos ya, por lo que no merece la pena, pisa el freno y si lo merece, abre gas y adelante.-----------------------------------------------
ISA MONTILLA....
EL ÁGUILA, LA GATA Y LA JABALINA.
En medio de un bosque había un enorme y robusto árbol. El águila decidió construir en su copa el nido para sus polluelos. Allí vivirían seguros y felices. Más abajo, en el tronco, había hecho una gata su hogar, dentro de un agujero que encontró en el árbol. Y allí tuvo a sus gatitos. Y abajo del todo, junto a las raíces, la jabalina decidió criar también a sus hijos. De esta forma, el generoso árbol acogía en armonía a tres familias de animales: águila, gata y jabalina. Y todos vivían en paz, hasta que la ambiciosa gata pensó en quedarse con todo el árbol para ella y sus gatitos. Y para ello, tramó un astuto plan. Un día, trepó hasta la copa, en donde encontró al águila con sus polluelos, y le dijo: – Amiga, vengo a avisarte de algo terrible de lo que me he enterado. Resulta que la jabalina quiere quedarse con el árbol, y ha decidido cavar poco a poco hasta derribarlo. Cuando lo consiga, se comerá a tus crías y a las mías. – ¡Pues que se atreva que aquí me encontrará! No pienso moverme del nido. Mis hijos no se quedarán solos ni un instante. La gata se retiró con una siniestra sonrisa. Y al poco rato bajó al pie del árbol para hablar con la jabalina: – Amiga jabalina, vengo a avisarte de los terribles planes del águila. Constantemente observa a tus crías y está pendiente del momento que las dejes solas para saltar sobre ellas y devorarlas. – ¡Qué dices! ¡Qué terrible! Pues no me moveré de aquí, y así nunca logrará su propósito. Y la gata se retiró de nuevo con su siniestra sonrisa. Los días pasaron y ni el águila ni la jabalina se movían de su sitio. Tanto es así, que sus crías comenzaron a adelgazar más y más por el hambre, hasta que terminaron muriendo. Y poco después, también murieron el águila y la jabalina. De esta forma, la gata y sus crías se quedaron con todo el árbol. MORALEJA: Si haces caso de rumores sin confirmar, te estarás labrando tu propio mal.
EL ÁGUILA, LA GATA Y LA JABALINA.
En medio de un bosque había un enorme y robusto árbol. El águila decidió construir en su copa el nido para sus polluelos. Allí vivirían seguros y felices. Más abajo, en el tronco, había hecho una gata su hogar, dentro de un agujero que encontró en el árbol. Y allí tuvo a sus gatitos. Y abajo del todo, junto a las raíces, la jabalina decidió criar también a sus hijos. De esta forma, el generoso árbol acogía en armonía a tres familias de animales: águila, gata y jabalina. Y todos vivían en paz, hasta que la ambiciosa gata pensó en quedarse con todo el árbol para ella y sus gatitos. Y para ello, tramó un astuto plan. Un día, trepó hasta la copa, en donde encontró al águila con sus polluelos, y le dijo: – Amiga, vengo a avisarte de algo terrible de lo que me he enterado. Resulta que la jabalina quiere quedarse con el árbol, y ha decidido cavar poco a poco hasta derribarlo. Cuando lo consiga, se comerá a tus crías y a las mías. – ¡Pues que se atreva que aquí me encontrará! No pienso moverme del nido. Mis hijos no se quedarán solos ni un instante. La gata se retiró con una siniestra sonrisa. Y al poco rato bajó al pie del árbol para hablar con la jabalina: – Amiga jabalina, vengo a avisarte de los terribles planes del águila. Constantemente observa a tus crías y está pendiente del momento que las dejes solas para saltar sobre ellas y devorarlas. – ¡Qué dices! ¡Qué terrible! Pues no me moveré de aquí, y así nunca logrará su propósito. Y la gata se retiró de nuevo con su siniestra sonrisa. Los días pasaron y ni el águila ni la jabalina se movían de su sitio. Tanto es así, que sus crías comenzaron a adelgazar más y más por el hambre, hasta que terminaron muriendo. Y poco después, también murieron el águila y la jabalina. De esta forma, la gata y sus crías se quedaron con todo el árbol. MORALEJA: Si haces caso de rumores sin confirmar, te estarás labrando tu propio mal.
--------- ------------------------



Comentarios
Publicar un comentario