INICIANDO CON AMOR Y LECTURAS OTRA SEMANA...
JESUS BALLANO RIERA... --- SANGRE
El 6 de julio de 1984, finalizando mi Servicio Militar, doné sangre en el Hospital de Sant Pau de Barcelona. Conservo una copia de la Orden de la Unidad en la que se me felicitaba por tan "generoso proceder". Lo que no decía la orden, es que se había ofrecido un permiso a los donantes. El hospital, con sus reservas bajo mínimos, había solicitado urgentemente sangre en mi cuartel. Yo jamás había donado pero, ANIMADO POR EL PREMIO, fui al hospital con dos compañeros. Tras donar, solicitamos un escrito para presentarlo en el cuartel y conseguir nuestra contrapartida. Justo ahí, fuimos conscientes de lo miserables que habíamos sido. Habíamos comerciado con nuestra sangre.
Nos sentimos avergonzados. No quise volver a hablar del tema hasta que, quince años después, mi madre recibió varias transfusiones poco antes de fallecer.
Recuerdo -con un nudo en la garganta- como ella miraba la bolsa durante la transfusión y decía: “muchas gracias a la persona que haya dado esta sangre para mí”. Lo agradeció hasta el final. Lloré a solas: la Conciencia, riguroso pero Justo Tribunal. Y lo tuve claro.
Tenía que cumplir una obligación conmigo mismo y con los demás. Doy sangre cada tres meses. Y lo haré mientras no sea rechazado por el servicio médico......
De José Olmedo : Recuerda que en cualquier momento, uno de los nuestros puede necesitar plasma. Es por eso que si en algún momento podemos donar sangre, lo hagamos sin pensar en muchos tabúes o creencias religiosas que no tienen sentido... Gracias...
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ISMAEL DORADO. PSICÓLOGO..
---- Algunas miradas nunca se olvidan. Mientras él acariciaba su mano lleno de emoción, ella le miraba sonriente sin saber muy bien quién era pero sí, sintiendo que la amaba. Una maldita y terrible demencia que borra nuestros recuerdos, que sume a las personas en un densa niebla donde todo lo consume el olvido. Demasiadas personas en nuestro corazón, demasiadas lágrimas cuando vemos cómo se apagan y tras sus miradas, no existe más que una esencia que se apaga como una vela encendida. Pero además de la memoria, también disminuye la capacidad de atención, la capacidad de juicio y la capacidad de aprender cosas nuevas. Recibir el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer es una circunstancia que cambia la vida de cualquier persona, pero nunca debemos olvidar a los familiares.
Unas familias que llenando aún más su corazón de amor, se ven envueltos en el curso de la enfermedad al convertirse, en la mayoría de las ocasiones, en cuidadores no profesionales que sufren con todo el rigor, el avance de la enfermedad y a los que yo hoy, les mando el mayor abrazo.
Ojalá que cuando acabemos con el Covid, nuestros gobernantes mundiales sigan con el mismo empeño en acabar todos juntos con otras enfermedades....ojalá....
De José Olmedo : Es verdad esa dolencia no respeta edad ni sexo, y son los cuidadores familiares los que más se afectan.... lo hacen con un amor profundo que puede llenar una mínima parte de ese paciente, que se sume en sus vagos recuerdos...
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JUAN EDUARDO ODA...
-- Esta es la historia de una mujer abandonada en el embarazo por su marido, viviendo en un país que no era el suyo y que para mantener a su familia de dos - ella y su pequeño - tuvo que trabajar en lo que fuera. Edward Charles Pickering era un famoso profesor de astronomía y tenía en su casa de Boston a una sirvienta del Reino Unido.
Él estaba profundamente decepcionado de su asistente masculino al cual varias veces le gritó:
Hasta mi sirvienta escocesa lo podría hacer mejor! Y un bendito día de tanto amenazar con hacerlo, lo hizo. Contrató a su sirvienta como asistente del observatorio astronómico de Harvard, ella comenzó con actividades rutinarias, pero su fuerza y su intelecto no conocían límites y al poco tiempo ya era parte del equipo de investigación, para así terminar como la directora de los científicos.
Su trabajo era examinar y catalogar estrellas, y en nueve años identificó más de 10.000, entre tantas otras descubrio a la nebulosa cabeza de caballo en la constelación de Orión. Pero detrás de cada historia de mujer hay un nombre femenino, en este caso el de Williamina Fleming.
Williamina, una mujer que - aún sin preparación - llegó con su mirada galáctica hasta donde muchos otros se marean de tan solo imaginar.
-- Esta es la historia de una mujer abandonada en el embarazo por su marido, viviendo en un país que no era el suyo y que para mantener a su familia de dos - ella y su pequeño - tuvo que trabajar en lo que fuera. Edward Charles Pickering era un famoso profesor de astronomía y tenía en su casa de Boston a una sirvienta del Reino Unido.
Él estaba profundamente decepcionado de su asistente masculino al cual varias veces le gritó:
Hasta mi sirvienta escocesa lo podría hacer mejor! Y un bendito día de tanto amenazar con hacerlo, lo hizo. Contrató a su sirvienta como asistente del observatorio astronómico de Harvard, ella comenzó con actividades rutinarias, pero su fuerza y su intelecto no conocían límites y al poco tiempo ya era parte del equipo de investigación, para así terminar como la directora de los científicos.
Su trabajo era examinar y catalogar estrellas, y en nueve años identificó más de 10.000, entre tantas otras descubrio a la nebulosa cabeza de caballo en la constelación de Orión. Pero detrás de cada historia de mujer hay un nombre femenino, en este caso el de Williamina Fleming.
Williamina, una mujer que - aún sin preparación - llegó con su mirada galáctica hasta donde muchos otros se marean de tan solo imaginar.




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