LECTURAS PARA CONFINAMIENTO
DAVID GASCO....
Durante la Segunda Guerra Mundial (1945), un niño japonés se detuvo frente a una pila de cremación y esperó su turno, para cremar a su pequeño hermano muerto.La persona que tomó la fotografía dijo en una entrevista, que el niño se mordía tan fuertemente los labios para no llorar que le escurría sangre por el canto de la boca. Fue entonces cuando el guardia pidió el cuerpo y dijo: ′′ Dame la carga que traes a la espalda y el niño respondió: NO ES CARGA, ES MI HERMANO ′′ entregó el cuerpo se dio vuelta y salió... En Japón todavía hoy, Esta imagen se usa como símbolo de fuerza. Que está foto sirva de ejemplo para los pequeñitos modernos que sufren por palabras, que creen que el mundo se terminó porque la novia deshonrada le cambió por otro. Niños que dicen sufrir por depresión y se cortan con láminas en sus habitaciones, haciendo que sus padres lloren de disgusto por sus chantajes emocionales. Maduren!! Vayan hombres, el mundo se está jodiendo por sus traumas. Su única alternativa es ser fuerte en este mundo... así que dejen de frescuras con sus pequeños!!!
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ISMAEL DORADO. PSICOLOGO...
-- Una bofetada puede romperte el corazón y la cara, pero los malos tratos psicológicos, pueden romperte la vida. A veces, vemos en el control de nuestra pareja un "simpático" gesto de celos, interpretando eso como una muestra de amor. El problema viene cuando esos celos dejan de tener gracia (si en algún momento fueron graciosos), convirtiéndose en una cárcel de barrotes emocionales que nos destrozan por dentro. Cuando nos encontramos ante una relación de maltrato físico y/o psicológico y una relación de dependencia emocional, existe un punto en común: hay una relación de desigualdad, donde uno tiene el poder sobre el otro. La diferencia estriba en que los malos tratos se ejercen con voluntad, mientras que la dependencia con ausencia de ella. Mantener una situación de maltrato psicológico siempre tiene consecuencias directas para quien lo sufre. Acaban apareciendo enfermedades físicas y sintomatología mental que deterioran seriamente la salud. Nos hace entrar en una rueda donde dejamos de valorarnos, aceptamos el control férreo de la otra persona y nos vacía de tal forma que nos deja destrozados, sin ánimos para variar nada. A veces amigos, las palabras pueden llegar a doler tanto como los golpes.
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ISMAEL DORADO. PSICOLOGO..
---Muchas ocasiones tenemos problemas al lograr cosas y no contentarnos nunca con el resultado. "Y ya que estamos", pedimos otra cosa diferente, tensamos la cuerda y cuando la rompemos, nos enfadamos. Nos salen las cosas bien y pensamos que podíamos haber apretado más, lograr más cosas por lo que estiramos el momento, corriendo el riesgo de volver al punto de origen. Y con las relaciones humanas no es muy diferente. En ocasiones no tenemos muy clara la diferencia entre rendirse y saber cuándo es suficiente, en saber que todo no lo podremos lograr de golpe, o que tendremos que esperar nuevamente nuestro momento para tomar decisiones. Como en el surf, no se trata de tomar la primera ola, se trata de saber esperar y tomar la adecuada, aquella que en sí misma es una mera apuesta pero a la cual nos lanzamos poniendo todo el interés. Si nos pasamos el tiempo pensando si esa ola será la buena, si nos llevará más o menos lejos, seguro que la ola nos pasará por la cabeza y nos hará tragar agua. Algunas cosas llegan y otras, no lo harán nunca, por lo que dejémonos de trenes que pasan y tomemos decisiones.
---Muchas ocasiones tenemos problemas al lograr cosas y no contentarnos nunca con el resultado. "Y ya que estamos", pedimos otra cosa diferente, tensamos la cuerda y cuando la rompemos, nos enfadamos. Nos salen las cosas bien y pensamos que podíamos haber apretado más, lograr más cosas por lo que estiramos el momento, corriendo el riesgo de volver al punto de origen. Y con las relaciones humanas no es muy diferente. En ocasiones no tenemos muy clara la diferencia entre rendirse y saber cuándo es suficiente, en saber que todo no lo podremos lograr de golpe, o que tendremos que esperar nuevamente nuestro momento para tomar decisiones. Como en el surf, no se trata de tomar la primera ola, se trata de saber esperar y tomar la adecuada, aquella que en sí misma es una mera apuesta pero a la cual nos lanzamos poniendo todo el interés. Si nos pasamos el tiempo pensando si esa ola será la buena, si nos llevará más o menos lejos, seguro que la ola nos pasará por la cabeza y nos hará tragar agua. Algunas cosas llegan y otras, no lo harán nunca, por lo que dejémonos de trenes que pasan y tomemos decisiones.





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